que hacer?
Tengo este trabajo, que no me gusta. Este trabajo ocupa mas de la mitad del tiempo que dura Mi día. Y así de pronto pareciera que Mi día ya no me pertenece, sino que le pertenece a este trabajo, que no me gusta.
He sido muy afortunada, porque siembre he trabajado en cosas que me llenan el alma, cosas que he me han hecho feliz. Y ahora tengo este trabajo que me sepulta en una silla todos los días. Es imposible evitar el sabor amargo. ¿Qué hacer?
Hoy caminaba al trabajo y vi que linda puede ser la cotidianeidad de caminar todos los días desde mi casa hasta el metro, y después desde el metro hasta acá. Luego hacer las tareas que me tocan y volver a la casa. En el camino pasar a comprar el pan (y una palta si fuera posible!). Llegar y salir con la Cuca a caminar un rato. Volver y tomar un té. Y hacer alguna cosa pendiente, ordenar un poco, cocinar algo rico, sentarse en la terraza, tejer un rato... irse a la cama con el espíritu lleno de calma. A la mañana siguiente, un día igual y diferente a la vez.
En mi afán de encontrarle el sentido a las situaciones amargas, hoy descubrí que puedo volcar mi atención a otros aspectos de la vida, fuera de lo laboral (que los últimos años tenía la atención prioritaria). Cuando descubro que hay algo más allá afuera, puedo sentir un poco de calma otra vez. Y respirar con tranquilidad.










